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martes, 11 de agosto de 2020

¡Coronavirus!



Coronavirus (COVID-19): Todo lo que debes saberComo si fuera una película de bio-ciencia ficción / terror, el mundo en pocas semanas se ha visto atacado por un virus. Este tipo de epidemias no eran desconocidas al humano, ha sucedido antes y me temo que seguirá sucediendo. El tema es que no son tan frecuentes como para que el mundo haya estado preparado; una pandemia de alcance global y de contagio tan rápido como ésta, es un evento raro. No me refiero a epidemias de enfermedades focalizadas que siempre están presentes en muchas partes del planeta (cólera, paludismo, anthrax, ébola, malaria, etc.), la diferencia es que este virus es extremadamente contagioso y en cuestión de pocas semanas, ya estaba en todo el mundo. Ningún país tenía la preparación para hacerle frente, ni siquiera los Estados Unidos donde se idearon las películas que describen eventos similares.


Victims Of The Black Plague by Everett | Black death, Death art ...A pesar de todos los muertos que han habido y las economías colapsadas, empresas quebradas y gente desempleada, que estamos viendo a nivel global, yo creo que hemos tenido mucha suerte. El Covid-19 si bien es altamente contagioso, afortunadamente no es muy letal. Al día de hoy El Covid-19 tiene una tasa de fatalidad por infección (IFR de sus siglas en inglés, infection fatality rate) es de aproximadamente el 8%, es decir, de 100 personas que se contagian, 8 han fallecido. Hacia la mitad del 2020, casi 6 meses de pandemia, el Covid ha matado a medio millón de personas en todo el mundo; comparemos con otras pandemias registradas en la historia: se calcula que las peste bubónica o muerte negra, en el siglo XIV, mató entre una tercera parte a la mitad de la población europea, y en toda la zona de su influencia, o sea, Asia y el norte de África, se estima que mató entre 75 y 200 millones de personas. Más recientemente, la gripe española de principios del siglo XX, mató entre 50 y 100 millones de personas. No existen registros de las tasas de mortalidad de estas enfermedades, pues en esa época la ciencia médica estaba poco avanzada no se sabía con certeza quiénes estuvieron infectados y quiénes no, pero en general se estima que si el contagiado no recibía tratamiento, la tasa de mortalidad era cercana al 100%. Comparando con otras enfermedades, vemos por ejemplo que el ébola tiene un CFR superior al 80%, el Anthrax más del 85%, el VIH hasta hace poco, mataba casi al 100% de quienes lo contraen. Si este nuevo Coronavirus matara a digamos, al 33% de los infectados (una de cada tres personas que se contagian), estaríamos realmente en serios aprietos, y el mundo estaría en un caos al nivel de las películas apocalípticas de Hollywood.

Ningún gobierno del planeta ha podido manejar adecuadamente esta pandemia. Claro que hay naciones en donde se ha podido controlar mejor, pero muy pocas personas en la comunidad científica han estado preparadas para hacerle frente a un evento de tamaña magnitud. Ninguna persona viva actualmente ha sido testigo de un evento parecido, el Covid nos sorprendió sin procedimientos, metodología o manuales de cómo enfrentarlo, todo ha sido un ejercicio de ensayo, prueba, fracasos y limitados éxitos. La información varía todas las semanas, nadie está 100% seguro de cómo se contagia, cuánto dura en el organismo humano, cuáles son los factores que propician que una persona sea asintomática y qué otra muera, hay grupos de riesgo, sí, pero hay casos que no siguen estas reglas; gente joven y sana que muere del virus y gente vulnerable, tales como ancianos o con enfermedades crónicas, que sobreviven. Todo ha sucedido con una vertiginosa velocidad, lo que ha impedido que la comunidad científica tenga las cosas claras.


El colapso del hospital Rebagliati ante la gran cantidad de ...El problema con el Covid no es su tasa de mortalidad, sino el colapso que causa en los sistemas de salud. Tomemos por ejemplo el Perú, con un número redondo de 30 millones de habitantes; si el 10% de su población se contagia al mismo tiempo, son 3 millones de personas, de ese grupo, en promedio el 1% entra en condición crítica, es decir, requiere una cama en UCI y ventilador mecánico, son 30 mil pacientes críticos, y en el Perú no habían tantas camas UCI al inicio de la pandemia, ¿qué significa eso? Que los doctores se enfrentarían a la terrible decisión de escoger a quién salvar y a quién dejan morir, pues no hay capacidad suficiente para todos. Es por eso que la ciencia dijo que es necesario aislar a la gente, para frenar la tasa de contagios, es decir, reducir la velocidad con la que el virus se esparce, para que estos supuestos 30 mil pacientes críticos, no necesiten esa atención especializada todos a la vez, sino de a pocos. De ahí la importancia de las cuarentenas.
En algo los científicos están de acuerdo; la mejor forma de evitar el contagio es lavarse las manos con mayor frecuencia de lo normal y el distanciamiento social. Aparentemente son reglas sencillas pero muchas personas parecen no entenderlas, lo que está facilitando contagio en casi todo el mundo.

EFA News - European Food Agency - Ristorazione americana: è l ...
Muchos gobiernos decretaron una cuarentena para sus ciudadanos, lo que parecía ser una buena idea ya que al obligar a que la gente se quede en sus casas, debería de haber evitado el virus se extienda. Esto no ha sido una decisión fácil de tomar. Los gobernantes tenían que sopesar dos alternativas intrínsecamente malas; o dejar que el pueblo muera del Covid, o dejar que el pueblo muera de hambre. Suena a exageración pero en el fondo esa es la disyuntiva; poner a un país en cuarentena ha significado que muchas personas pierdan el empleo, que dejen de percibir ingresos, que empresas quiebren, negocios se cierren y que mucha gente pase hambre. En tanto más grande es la economía, más grande es la caída y la recesión; es por eso que países como los Estados Unidos o el Reino Unido, se resistieron a imponer una cuarentena total y obligatoria, pues muchos consideraron que las consecuencias de una cuarentena serían desastrosas en sus economías, quizás más graves que la enfermedad en sí.

Sin embargo no todos los países optaron por imponer una cuarentena obligatoria. Muchos acompañaron la medida con ayudas económicas para sus pobladores. La lógica indicaba que ese era el camino más sensato e inteligente a seguir. Pero muy pocas personas tomaron en consideración un factor muy importante, potencialmente capaz de echar por tierra estos grandes esfuerzos: el factor humano.

Lamentablemente, un porcentaje variable de ciudadanos en todos los países, se resistió al confinamiento, desobedeciendo la cuarentena, y el virus siguió avanzando. Particularmente en países occidentales, donde se valora mucho la libertad individual, hay un número de personas que consideran que el gobierno no puede obligarlos a quedarse encerrados en sus casas, a no trabajar, a no ganarse el sustento, y protestan con el argumento que la libertad les otorga el derecho de decidir si se exponen o no al virus, y se opusieron a las cuarentenas. Y también hay un porcentaje de gente que simplemente se zurra en las órdenes, que cree que son muy astutos, con muy poca cultura cívica, e incumplen las disposiciones. Finalmente está el grupo de personas incrédulas quienes piensan que el virus es una maquinación de un grupo de poder, una conspiración, un invento de Bill Gates, qué quiere implantar chips en todos los humanos y que transmite el Covid a través de la señal 5G y demás estupideces que se difunden en las redes sociales.

Cuando en el Perú el gobierno dispuso las medidas de control para esta pandemia, llámese cuarentena, distanciamiento social, etc, fue uno de los primeros países en tomar acción, yo pensé que íbamos por buen camino, sin embargo con el paso de las semanas, la poca cultura social de la gente se hizo evidente y cada vez me sentí más decepcionado de la poca conciencia que hay entre mis compatriotas. Y no solamente me refiero al pueblo, también hay un sector de políticos, quienes con una actitud miserable, solamente se han dedicado a criticar toda medida que el gobierno prueba, y a sembrar dudas, caos y zozobra a través de su llegada en las redes sociales. Ésta es una lucha de todos contra esta enfermedad no de bandos políticos, yo creo que la historia debe de registrar en el futuro, quiénes se pusieron a trabajar e hicieron esfuerzos apoyando la lucha contra el virus y quiénes solamente criticaron y pusieron obstáculos a la lucha contra el Covid, para alimentar su mezquindad y con el fin de minar, ridiculizar y destruir el trabajo de quienes consideran son sus adversarios políticos, para luego cuando sea tiempo de las próximas elecciones, digan que el gobierno fracasó y que ellos lo hubieran hecho mejor. Y me refiero específicamente a muchos apristas y fujimoristas.

Pero esta actitud mezquina no es exclusiva del Perú. He visto con asombro que ésto se repite en mayor o menor medida en muchos países del mundo, probablemente los políticos son el grupo humano más miserable que hay, pues cuando es momento de estar unidos y hacerle frente a un enemigo común, el virus, ellos siembran la desunión, la confusión, las dudas y buscan sacar provecho y ganancias políticas, de cualquier situación, incluso de la muerte, al igual que algunas personas que en medio de esta crisis, buscan enriquecerse elevando los precios del oxígeno, medicinas o de atención médica, y autoridades que en plena emergencia sanitaria, buscan obtener dinero sucio mediante coimas. La poca responsabilidad social no es exclusiva de los países de Latinoamérica, las noticias nos han mostrado que en países supuestamente inteligentes y avanzados, las personas no toman conciencia de la gravedad de este virus; en los Estados Unidos, el Reino Unido, España, etc. apenas se pudo, la gente abarrotó los centros comerciales y playas, sin considerar que deben guardar la distancia entre ellos para evitar contagiarse.

Realmente es probable que, con ésta combinación de población con poca conciencia social y políticos mezquinos, el Covid-19 sea un evento de extinción masiva, a pesar de su relativa baja mortalidad. A veces me pongo a pensar si la verdadera pandemia no es este virus, sino esa parte oscura y sórdida de la condición humana que de alguna u otra forma, eventualmente nos llevarán hacia la extinción como especie. 

Al momento que acabo de escribir esta entrada, estamos agosto, ya se fue más de la mitad del año 2020 y éste virus está lejos de irse y dejarnos en paz. Me temo mucho que esto puede empeorar; actualmente las economías de los países ya no pueden soportar más la cuarentena y están empezando a relajar sus medidas de prevención lo cual va a provocar un gran aumento en los contagios y por ende de las muertes. Las vacunas van a tardar algunos meses aún, y aunque estén disponibles, me temo que tardarán en llegar a los países menos ricos, como Latinoamérica o África.


Hoy hay muchísima gente que ha perdido su trabajo o cuyos negocios están quebrados, o al borde de la quiebra. Ya creo que pasamos la etapa de cuarentena y prohibiciones, la gente no puede más, hay que trabajar y los negocios tienen que reabrir, la plata tiene que seguir moviéndose para que las sociedades tengan continuidad. Los negocios deben reabrir, pero CON EXTREMAS medidas de cuidado. Si tu restaurante favorito reabrió, anda visítalo, pero usa tu mascarilla, usa alcohol, mantén la distancia, lávate las manos varias veces, al llegar al comercio, al llegar a casa. Sólo nosotros podemos cuidarnos a nosotros mismos y a nuestra familia. No se puede salir como antes, pero entiendo que es necesario salir del confinamiento en el que hemos estado, y dar una vuelta, pasear, respirar aire. Pero tengan mucho cuidado. Evita las aglomeraciones de personas, si el sitio al que quieres ir hay demasiada gente, regresa, busca otro. No vayan a fiestas, si hacen reuniones familiares, que sean prudentes, sé que es difícil no abrazar a la abuela, no besar a tu papá, no acercarse; cuiden a los mayores, ellos son quienes son más propensos a ser víctimas graves del Covid. 

Podemos y vamos a salir de esto, ya no falta mucho, el mundo va a seguir adelante. El tema es que cuando la vida se vuelva a normalizar, el mundo ya habrá cambiado, y muchos ya no estarán; sé inteligente y toma precauciones que aumenten las posibilidades de que tú y tu familia estén aún vivos cuando la ciencia haya derrotado al Covid. Que esto nos sirva de lección. Que el siguiente evento que sacuda al mundo, nos agarre mejor preparados. Hasta la próxima.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Los 4 pilares del futuro




No entiendo bien a dónde nos estamos dirigiendo como sociedades. Pero veo noticias y no es un buen momento. En muchos paises, hay caos y polarización, está por todos lados. Recientes disturbios en Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia, son prueba de ello. Ni qué decir de Venezuela. Incluso en los EEUU, la división entre demócratas y republicanos es la más severa que se haya visto en la historia; no paran de atacarse, y actualmente se está cocinando una destitución constitucional al presidente Donald Trump (el impeachment), algo nunca antes visto. Trump es un personaje controvertido, qué duda cabe, pero no seamos ingenuos, no es ni más ni menos que muchos otros de sus antecesores.








En mi Perú, hay varias brechas entre personas, algunas muy profundas. La más importante creo que es entre los fanáticos fujimoristas, y los que no lo son; yo soy de los segundos. Y esta brecha divide al país casi en dos. Es sorprendente, no comprendo por qué hay personas que cierran los ojos ante las evidencias de corrupción y decadencia. Entiendo que hayan personas que en su momento, apoyaron y estuvieron de acuerdo con las acciones de Alberto Fujimori, cuando era presidente. Particularmente durante su primer gobierno (1990-2000) y en la primera parte del segundo. Veníamos de un desastroso gobierno aprista, que nos puso al borde del abismo, con una hiperinflación increíble y con el terrorismo ganando terreno; Fujimori hizo lo que debía hacer (aplicar el plan de Mario Vargas Llosa), frenó la crisis económica, y sentó las bases para que la lucha contra el terrorismo sea más eficiente. Nadie fuera de su sano juicio se podría oponer a lo que Fujimori hizo al inicio. Pero luego, cuando el poder se le subió a la cabeza, tomó por asalto las instituciones, trató de copar todo el estado (compra de congresistas, poner a sus allegados en cargos de decisión en el poder judicial, comprar prensa, etc. etc), y sobre todo, empezar a robarse el dinero de los peruanos, eso ya no es aceptable. Todo maquinado astutamente por su mano derecha y asesor en la sombra, el ex-capitán del ejército, Vladimiro Montesinos. Muchos de sus latrocinios fueron corroborados y luego Fujimori escapó a refugiarse en Japón, donde vivió cinco años, e incluso llegó a ser candidato al parlamento japonés. Misteriosamente a fines del 2005 salió de japón y llegó a Chile, donde fue detenido (tenía una orden de Interpol) y luego extraditado al Perú. Actualmente cumple condena en Lima. A pesar de todo, una gran parte del país lo sigue apoyando y ahora también apoyan a su hija Keiko, quien no tiene calificaciones suficientes como para ser presidente. Es algo que no llego a comprender.

Similares polarizaciones de opinión se pueden ver el muchos países, incluso en Europa, miren lo que está pasando en España y Francia; nos estamos dividiendo y enfrentando, yo diría que estamos retrocediendo. En lugar que el mundo se unifique poco a poco, estamos armando clanes con marcado odio hacia nuestros vecinos. La humanidad debería de eventualmente (me refiero a en unos 100 o 200 años), unirse en una sola federación mundial, con representantes de las diferentes naciones, y ponerse de acuerdo para resolver los principales problemas del mundo. Algo así como la Fundación de Asimov, o la Federación de la saga Star Trek; una organización de todas las naciones donde se vigile que el mundo esté libre de atrocidades y pobreza. ¿Llegará a ser eso algún día las Naciones Unidas? 

Por el contrario, actualmente es un tiempo de separación, de ira, de desunión, de conflictos. No puedo creer por ejemplo que los Catalanes no se sientan españoles, o que los bolivianos de Sucre y los del altiplano se miren como extraños, que exista gente de extrema derecha e izquierda, con ideas antagónicas y hasta beligerantes. Incluso acabo de leer que los habitantes de Alberta, una de las provincias de Canadá, quiere separarse del resto de su país. Me temo mucho que la política mundial, salvo en algunos pocos países, es una olla de presión, que va a terminar por estallar en algún momento.

Todo se podría empezar a corregir, si los sistemas educativos empezaran a inculcar en los niños, buenos valores, de forma seria y desde los más pequeños, hasta que tengan la conciencia desarrollada y puedan asimilar estos valores como algo natural. 

Los cuatro principales valores que debemos enseñar a todos los niños, como base para una sociedad más justa, creo yo que son:
  • El respeto; para mi el valor más importante. Los humanos debemos de saber respetar a nuestros prójimos, no hacer a nadie lo que nos nos gustaría que nos hagan. Pensar en no molestar o incomodar, en ayudar, no hacer sentir mal a nadie, ni por nuestros actos, ni por inacción. El respeto genera más respeto, es como la tercera ley de Newton, su acción crea una reacción igual pero de regreso.
  • La tolerancia; en el mundo siempre habrán humanos con diferente aspecto, con diferentes creencias, con diferentes costumbres, diferentes formas de pensar. Debemos reconocer nuestras diferencias y no juzgar. Tampoco hacer burla de lo que tú consideras ridículo porque es muy diferente a lo que estás acostumbrado. A menos que toda la humanidad sea de la misma raza, con el mismo idioma, cultura  costumbres, la tolerancia es necesaria.
  • El amor; Albert Einstein dijo que el amor es la fuerza más poderosa del universo. Yo le creo. Con amor, todo es posible, realmente todo. El problema es que el mundo no cuenta con suficiente. Suena ridículamente cursi y amelado, pero es verdad. Si los conflictos que surgen entre personas, se pudieran discutir con un poco de amor, no habrían guerras, discusiones, malos entendidos, etc. Pero nadie llega a la mesa de negociación con amor entre sus notas, cuentas, papeles, demandas, acusaciones, pruebas, exigencias, etc. Imagínense que los partidos políticos y/o países se juntaran para discutir sus diferencias con amor, como si fueran hermanos por ejemplo, o hijos y padres. El 99% de las veces las discusiones acabarían con un acuerdo bueno para todas las partes, porque como amas a la persona con quien negocias, llegas a un buen acuerdo porque no quieres hacerle daño, ¿no sería genial?
  • La integridad; no hay herramienta más útil para la convivencia, que la integridad. Saber reconocer lo correcto todas las veces, y tener el coraje de hacer lo justo, es una característica tan escasa como los tréboles de 4 hojas. Si las personas conducieran sus vidas con integridad, no habrían abusos, robos, desfalcos, traiciones, intrigas, engaños, etc. La integridad incluye a la honestidad, a la lealtad, la disciplina, el orden, la responsabilidad, e incluso el respeto. 


Estos cuatro valores son los pilares de un futuro mejor, una sociedad mejor que lo que tenemos actualmente. Debemos de empezar a formar a las generaciones venideras, con estos cuatro pilares. Si lo logramos, verán que éste será un mucho mejor mundo para nuestros hijos, nietos y futura descendencia.