

Ningún gobierno del planeta ha podido manejar adecuadamente esta pandemia. Claro que hay naciones en donde se ha podido controlar mejor, pero muy pocas personas en la comunidad científica han estado preparadas para hacerle frente a un evento de tamaña magnitud. Ninguna persona viva actualmente ha sido testigo de un evento parecido, el Covid nos sorprendió sin procedimientos, metodología o manuales de cómo enfrentarlo, todo ha sido un ejercicio de ensayo, prueba, fracasos y limitados éxitos. La información varía todas las semanas, nadie está 100% seguro de cómo se contagia, cuánto dura en el organismo humano, cuáles son los factores que propician que una persona sea asintomática y qué otra muera, hay grupos de riesgo, sí, pero hay casos que no siguen estas reglas; gente joven y sana que muere del virus y gente vulnerable, tales como ancianos o con enfermedades crónicas, que sobreviven. Todo ha sucedido con una vertiginosa velocidad, lo que ha impedido que la comunidad científica tenga las cosas claras.

Muchos gobiernos decretaron una cuarentena para sus ciudadanos, lo que parecía ser una buena idea ya que al obligar a que la gente se quede en sus casas, debería de haber evitado el virus se extienda. Esto no ha sido una decisión fácil de tomar. Los gobernantes tenían que sopesar dos alternativas intrínsecamente malas; o dejar que el pueblo muera del Covid, o dejar que el pueblo muera de hambre. Suena a exageración pero en el fondo esa es la disyuntiva; poner a un país en cuarentena ha significado que muchas personas pierdan el empleo, que dejen de percibir ingresos, que empresas quiebren, negocios se cierren y que mucha gente pase hambre. En tanto más grande es la economía, más grande es la caída y la recesión; es por eso que países como los Estados Unidos o el Reino Unido, se resistieron a imponer una cuarentena total y obligatoria, pues muchos consideraron que las consecuencias de una cuarentena serían desastrosas en sus economías, quizás más graves que la enfermedad en sí.
Sin embargo no todos los países optaron por imponer una cuarentena obligatoria. Muchos acompañaron la medida con ayudas económicas para sus pobladores. La lógica indicaba que ese era el camino más sensato e inteligente a seguir. Pero muy pocas personas tomaron en consideración un factor muy importante, potencialmente capaz de echar por tierra estos grandes esfuerzos: el factor humano.
Sin embargo no todos los países optaron por imponer una cuarentena obligatoria. Muchos acompañaron la medida con ayudas económicas para sus pobladores. La lógica indicaba que ese era el camino más sensato e inteligente a seguir. Pero muy pocas personas tomaron en consideración un factor muy importante, potencialmente capaz de echar por tierra estos grandes esfuerzos: el factor humano.
Lamentablemente, un porcentaje variable de ciudadanos en todos los países, se resistió al confinamiento, desobedeciendo la cuarentena, y el virus siguió avanzando. Particularmente en países occidentales, donde se valora mucho la libertad individual, hay un número de personas que consideran que el gobierno no puede obligarlos a quedarse encerrados en sus casas, a no trabajar, a no ganarse el sustento, y protestan con el argumento que la libertad les otorga el derecho de decidir si se exponen o no al virus, y se opusieron a las cuarentenas. Y también hay un porcentaje de gente que simplemente se zurra en las órdenes, que cree que son muy astutos, con muy poca cultura cívica, e incumplen las disposiciones. Finalmente está el grupo de personas incrédulas quienes piensan que el virus es una maquinación de un grupo de poder, una conspiración, un invento de Bill Gates, qué quiere implantar chips en todos los humanos y que transmite el Covid a través de la señal 5G y demás estupideces que se difunden en las redes sociales.
Cuando en el Perú el gobierno dispuso las medidas de control para esta pandemia, llámese cuarentena, distanciamiento social, etc, fue uno de los primeros países en tomar acción, yo pensé que íbamos por buen camino, sin embargo con el paso de las semanas, la poca cultura social de la gente se hizo evidente y cada vez me sentí más decepcionado de la poca conciencia que hay entre mis compatriotas. Y no solamente me refiero al pueblo, también hay un sector de políticos, quienes con una actitud miserable, solamente se han dedicado a criticar toda medida que el gobierno prueba, y a sembrar dudas, caos y zozobra a través de su llegada en las redes sociales. Ésta es una lucha de todos contra esta enfermedad no de bandos políticos, yo creo que la historia debe de registrar en el futuro, quiénes se pusieron a trabajar e hicieron esfuerzos apoyando la lucha contra el virus y quiénes solamente criticaron y pusieron obstáculos a la lucha contra el Covid, para alimentar su mezquindad y con el fin de minar, ridiculizar y destruir el trabajo de quienes consideran son sus adversarios políticos, para luego cuando sea tiempo de las próximas elecciones, digan que el gobierno fracasó y que ellos lo hubieran hecho mejor. Y me refiero específicamente a muchos apristas y fujimoristas.

Realmente es probable que, con ésta combinación de población con poca conciencia social y políticos mezquinos, el Covid-19 sea un evento de extinción masiva, a pesar de su relativa baja mortalidad. A veces me pongo a pensar si la verdadera pandemia no es este virus, sino esa parte oscura y sórdida de la condición humana que de alguna u otra forma, eventualmente nos llevarán hacia la extinción como especie.
Al momento que acabo de escribir esta entrada, estamos agosto, ya se fue más de la mitad del año 2020 y éste virus está lejos de irse y dejarnos en paz. Me temo mucho que esto puede empeorar; actualmente las economías de los países ya no pueden soportar más la cuarentena y están empezando a relajar sus medidas de prevención lo cual va a provocar un gran aumento en los contagios y por ende de las muertes. Las vacunas van a tardar algunos meses aún, y aunque estén disponibles, me temo que tardarán en llegar a los países menos ricos, como Latinoamérica o África.

Podemos y vamos a salir de esto, ya no falta mucho, el mundo va a seguir adelante. El tema es que cuando la vida se vuelva a normalizar, el mundo ya habrá cambiado, y muchos ya no estarán; sé inteligente y toma precauciones que aumenten las posibilidades de que tú y tu familia estén aún vivos cuando la ciencia haya derrotado al Covid. Que esto nos sirva de lección. Que el siguiente evento que sacuda al mundo, nos agarre mejor preparados. Hasta la próxima.
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